Naturaleza

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MEDIO FÍSICO DE LA ZONA
Sacecorbo está situado sobre un territorio con un interés geológico excepcional. Hay materiales del Silúrico, Ordovícico, Triásico, Jurásico y Cretácico y rocas muy diversas: pizarras,
conglomerados, areniscas, calizas, dolomías, cuarcitas etc.

En todo el Geoparque del Alto Tajo, hay pliegues, fallas, fenómenos kársticos, surgencias de agua, muelas, manantiales salinos, meandros abandonados, rocas volcánicas, simas y cuevas. Estas últimas son muy abundantes y algunas de grandes proporciones, como la Cueva del Tornero, en heca, que tiene más de 11 kilómetros de galerías.

Los fósiles son abundantes. Hay graptolitos, trilobites e incluso en la Sierra de Aragoncillo hay árboles fosilizados de hace 280 millones de años. También es rico en minerales. Uno de los cuales es el aragonito, muy típico de las colecciones de minerales, y que su nombre a que fue precisamente aquí donde fue catalogado por primera vez.

Las principales sierras están en el suroeste, en donde nace el río Tajo. Son montañas suaves, que forman una meseta de 1.600 metros de altitud, por lo que el clima es fresco durante todo el año. La máxima altura es de 1.881 m.

En el sector central y occidental los ríos han labrado profundas gargantas. Algunas de las más espectaculares se encuentran en los 25 kilómetros que hay entre el puente de San Pedro y Ocentejo. Por su interés geológico en 2014 fue declarado Geoparque.

VEGETACIÓN DE LA ZONA
La vegetación del Parque Natural del Alto Tajo está condicionada por un clima de temperaturas extremas y lluvias irregulares, unos suelos pobres, una orografía abrupta y su posición relativa, entre el sistema Ibérico y el sistema central. Además en algunas zonas el hombre ha favorecido la transformación del bosque en pastizales para el ganado, mientras que en otras ha favorecido el pinar por su interés económico.

Es un parque natural eminentemente forestal. En las parameras calizas del centro y noreste, situadas a unos 1.300 m de altitud, se desarrollan extensos sabinares albares (Juniperus thurifera), con más de 23.000 ha. Están considerados como unos de los mejores de Europa.

En las zonas más altas hay grandes masas de pino silvestre (Pinus sylvestris), que en la ladera de los cañones, en donde el suelo tiene mayor desarrollo, se sustituye por pino laricio (Pinus nigra). También hay encinares, quejigares y en las zonas más térmicas hay pino carrasco (Pinus halepensis). En algunos cañones hay un microclima que permite la existencia de especies más propias de climas atlánticos, como tilos, avellanos, abedules, serbales, acebos, tejos, robles, etc.

En el noroeste hay una gran franja de areniscas y conglomerados rojos, con extensos bosques de pino resinero ó rodeno (Pinus pinaster), como por ejemplo en el entorno del monasterio de Nuestra Señora de la Hoz.

En el entorno de Checa y Orea el terreno gana mucha altitud y hay una vegetación propia de montañas más norteñas, con turberas, cervunales y brezales. A estos ambientes hay que sumar lagunas, paredones calizos, saladares, suelos volcánicos lo que propicia la existencia de más de 1.500 especies de flora, lo que constituye el 20% del total peninsular.

FAUNA DE LA ZONA
Por la gran cantidad de cortados las aves propias de los cortados, y en especial las rapaces, son las más significativas. Hay águila real (26pp), águila perdicera (5 pp), halcón peregrino (36 pp), alimoche (50 pp), buitre leonado (450 pp) y el buho real es muy abundante. También hay alcaudón dorsirrojo, chova piquirroja, halcón abejero, piquituerto, verderón serrano.

En los bosques hay gato montés, corzo, jabalí y ciervo entre otras especies. Este último es muy abundante y fácil de ver junto a la carretera en los claros del bosque. Destaca la presencia de grandes mariposas como la Apolo (Parnasius apollo) y la Isabelina (Graellsia isabellae)
En los ríos la nutria es abundante, hay desmán de los pirineos, truchas y cangrejo autóctono.